Señores:
Quiero hacerles llegar una sensación que tengo desde hace un par de findes, quizás sea solo mía, quizás a alguno de ustedes les paso lo mismo, no lo sé, de cualquier manera aprovecho para hacérselas llegar. Las últimas salidas fueron extremadamente vanas, al menos para mí, no digo que la haya pasado mal, pero en ningún momento me sentí satisfecho, fueron puro escabio y absolutamente nada más, para mí, una cagada. Lo más loco no es esto, porque puede pasar, pero estamos en un momento un tanto especial, hubo mudanzas y separaciones importantes, y nadie reclamó una hombruna, ni los protagonistas de estos cambios, ni los que solo somos testigos. Llegaba el finde y solo se pensaba en escabiar o en averiguar que minas iban a venir, a ninguno se nos ocurrió reservar el ámbito para poder charlar de lo que estaba pasando, ese que alguna ves denominamos como la hombruna.
Lo que de verdad me sorprende no es que no se haya realizado una hombruna, porque somos los peores organizando cualquier cosa, sé que de una manera u otra manera nos fuimos enterando de como se habían producidos los cambios en la vida de estos muchachos, pero lo que no hicimos fue sentarnos, con un mate o una birra todos juntos a preguntarles: Puchi... ¿Querés contarnos bien como fue todo? O, Cabeza... ¿Te sentís cómodo en la casa? O, Nanin... ¿Cómo venís con todos los cambios?
Es verdad que la hombruna tiene su origen en juntarnos sin pareja sobre todo con aquellos que se encontraban en concubinato, pero me pregunto entonces ¿No hay más hombrunas hasta que alguno vuelva a convivir con una mina? Me parece que la hombruna había logrado sobrepasar su objetivo original para pasar a ser un momento de charla tranqui, aunque hubiera escabio o aunque después salíamos, pero la reunión había sido lo importante de la noche.
No sé, hasta acá llegaron mis ganas de reflexionar, ojala hagan comentarios de lo que les merezca esta humilde opinión, o me lo digan una noche de estas...
...en una HOMBRUNA.